Sede del Instituto BioCruces en Barakaldo

Gonzalo Carro, IDOM

La nueva sede del Instituto BioCruces destaca por su imagen exterior, capaz de expresar a un tiempo la vanguardia del trabajo que se desarrolla en el edificio, y la sobriedad propia del uso de investigación al que se destina.

Contexto urbano

Biocruces es el Instituto de Investigación Sanitaria del Hospital Universitario Cruces, referente asistencial del País Vasco, con una consolidada trayectoria docente e investigadora. Hasta la construcción de la nueva sede, el instituto desarrollaba su actividad dentro del edificio de servicios generales del hospital de Cruces, también diseñado por IDOM, donde seguirá manteniendo parte de su actividad, al margen del nuevo edificio con usos complementarios a la actividad principal.

Emplazamiento del nuevo edificio dentro del complejo. Foto: Aitor Ortiz.

La construcción del edificio se vio condicionada por la parcela, tremendamente ajustada para un edificio de estas características. De esta manera, el edificio llega hasta los límites que permite la normativa quedando la fachada este, la principal del edificio, a catorce metros de un edificio de viviendas de doce plantas. Las fachadas oeste y sur quedan a menos de 6 metros de otros edificios del centro. La fachada norte dispone de mayor amplitud, limitada por uno de los accesos del centro hospitalario.

Foto: Aitor Ortiz

La fachada oeste es la menos atractiva desde un punto de vista de uso puesto que en paralelo a ella, a menos de seis metros, discurre otro edificio del Hospital de altura similar. Por lo tanto, las visuales e iluminación natural de esta fachada se encuentran más penalizadas. De esta manera, se reservó para la actividad de laboratorios, salón de actos y sala de descanso las zonas de mayor calidad. La ubicación del núcleo de comunicaciones en fachada oeste habilitaría la posible conexión con el edificio vecino como ya está sucediendo en otros edificios del centro hospitalario.

Planta de acceso. Ver pdf

Programa

La nueva sede del Instituto acoge las áreas de investigación y animalario. El programa se reparte en 8 plantas, 3 de ellas bajo rasante. Sobre rasante, la planta se divide en dos bloques de laboratorios (bloque norte y bloque sur), separados por un bloque de áreas comunes en la fachada este y el núcleo de comunicaciones adosado a la fachada oeste.

Planta tercera. Ver pdf

Al tratarse de un edificio de laboratorios, en continuo cambio y con la aparición de nuevas técnicas y tecnologías, se planteó un edificio de gran flexibilidad, que pudiera adaptarse a posibles cambios de futuro. Salvo núcleos comunes, patinillos y separación entre sectores de incendio, el edificio fue diseñado con sistemas modulares que permiten una fácil compartimentación y acceso a las instalaciones tanto en techo como en paredes. Los techos disponen de un sistema descolgable y corredizo que mejora la accesibilidad a las instalaciones para su mantenimiento, minimizando la actividad diaria.

Foto: Aitor Ortiz

El diseño de las instalaciones tiene una repercusión y complejidad muy superior a un laboratorio convencional. Se diseñaron instalaciones redundantes en todos aquellos sistemas críticos para la actividad del centro. Se dispuso una gran sala de frio por planta, compartida por los laboratorios anexos y con acceso directo e independiente desde ellos. Bajo rasante, el programa requerido ocupó toda la extensión de la planta, destinándose la última planta de sótano a instalaciones que no pusieran en riesgo la actividad del edificio. Se sacrificó espacio sobre rasante para ubicar cuartos eléctricos o CPD, piezas claves en la actividad del centro.

Sección transversal. Ver pdf

El edificio dispone de una gran galería central de instalaciones completamente recorrible y accesible desde zonas comunes, lo que redunda la facilidad de mantenimiento y adaptación del edificio, reduciendo la afección a la actividad de investigación.

Contención de tierras y cimentación

Para contener el terreno durante la ejecución del vaso que forma los sótanos del edificio, se valoró en un primer momento la construcción de planos de micropilotes atirantados a los que se adosaría posteriormente un muro de hormigón. Sin embargo, esta solución fue desechada por su alto nivel de ruido y transmisión de vibraciones a los edificios del hospital próximo. 

Con el fin de evitar estos problemas, facilitar la ejecución y reducir el riesgo de estabilidad de los taludes durante su construcción, se decidió finalmente realizarlos mediante muros pantalla, atirantados y/o acodalados, ejecutados con hidrofresa, con un espesor de 65 cm. Estos muros se estabilizan durante el proceso de excavación mediante anclajes no permanentes que van anulándose progresivamente a medida que se construyen las losas de los sótanos.

Fases de la ejecución de los muros pantalla de contención del terreno y de las distintas plantas de sótano. Ver pdf. A pesar del escaso espacio disponible, y para no transmitir vibraciones al hospital vecino, se ejecutaron mediante hidrofresa.

Imagen de la ejecución del vaso enterrado en el terreno. La contención estuvo terminada antes de empezar la excavación, algo fundamental para no poner en riesgo la cimentación de los edificios más próximos.

Plantas con los distintos tipos de muros pantalla y atirantamientos. Ver pdf. El muro sur, debido a su proximidad con la galería del metro, no admite la posibilidad de ser atirantado. Para estabilizarlo durante la ejecución se emplean codales. Ello implica que las zonas contiguas de los muros pantalla oeste y este, más próximos al muro sur, también estén acodaladas.

Alzado desplegado de los muros pantalla. Ver pdf. Los muros apoyan en todo su desarrollo en un estrato de roca. Su altura se ajusta hasta llegar al estrato resistente, y se empotran en él al menos 150 cm.

Detalles de los pilares de acero en V de la planta baja y viga superior de hormigón. Ver pdf

Fachada

Desde un punto de vista formal, lo acotado que se encontraba el edificio volumétricamente hizo que las estrategias se centraran en una formalización de una fachada tipo muro cortina donde una tupida retícula de lamas la protegiera de la incidencia directa de los rayos solares y las visuales de los edificios vecinos.

Foto: Aitor Ortiz

La fachada se plantea como un cerramiento tipo muro cortina que forma una celosía densa y uniforme, ofreciendo protección contra la incidencia directa de la luz solar y la visión de los edificios cercanos.

La imagen del edificio se ve reforzada por el uso del color blanco en contraste con el entorno y que ofrece una imagen sobria y aséptica. Esta estrategia se extrapola al cierre de urbanización hasta unir el edificio con el otro edificio de laboratorios del centro hospitalario, dando como resultado un polo de investigación dentro del complejo hospitalario.

Foto: Aitor Ortiz

Construcción de la fachada

Para la construcción de la fachada se ha utilizado el sistema de muro cortina de tipo Stick R70ST de Riventi, con fijación del vidrio a la perfilería a través de un elemento bastidor pegado con silicona estructural, sin decalaje y con acabado totalmente uniforme. El sistema permite la fijación de las grandes lamas a la estructura principal a través de la fosa abierta entre vidrios, de 20 mm. Las piezas de soporte de estos elementos están integradas en la fosa, garantizando la estanqueidad.

Detalles de fachada. La celosía de lamas, destinadas al sombreamiento y control solar del edificio, se fija en el espacio que queda entre los paneles de vidrio. Ver pdf

Para cumplir con las condiciones de acceso por fachada que establece el CTE SI, se disponen huecos con lamas móviles correderas en las fachadas este y oeste. Las lamas verticales deslizan sobre unos carriles de rodadura (superior e inferior) que quedan encastrados en las horizontales. El diseño especial de los perfiles en U de aluminio mecanizado dentro de los parasoles hace que la solución quede totalmente integrada en la fachada.

Alzados con la posición de los huecos accesibles en fachada. Ver pdf

Detalle constructivo de las lamas deslizantes que permiten el acceso de los bomberos por fachada. Ver pdf

Detalle constructivo del sistema de fachada. ©Riventi

Interior

Los espacios interiores siguen la línea argumental de la fachada, los colores blancos y claros ocupan la mayor parte del edificio para que los lugares de trabajos sean luminosos y agradables.

Foto: Aitor Ortiz

El tamiz de luz de la fachada se refuerza con una sutil serigrafía de puntos blancos sobre el vidrio que proporciona mayor privacidad de las plantas incluso sin el uso de estores. Únicamente en espacios singulares como vestíbulo o zona de descanso se interrumpe esta retícula para dar paso a grandes ventanales que evidencian su carácter diferente.

Estos espacios blancos contrastan con la madera que prima en vestíbulo principal y sala de descanso para dotarles de una mayor representatividad y calidez.

Detalle constructivo del hall de entrada. Foto: Aitor Ortiz.

De manera puntual, el color entra en juego dentro del edificio para prestar información relevante. Por ejemplo, unos anillos negros se ubican en el centro de los pasillos principales, para ayudar al usuario a ubicarse e indicarle en qué planta se encuentra. El acceso a la zona de animalario y bloque quirúrgico se realiza a través de un anillo rojo que frena al usuario y le avisa que va a pasar a una estancia con un nivel de seguridad mayor. Las salas de criogenización se revisten con un vidrio azul retroiluminado que puede recordar a un hielo de un glaciar. Las duchas de seguridad se ubican en cubículos amarillos que refuerzan su presencia.

Foto: Aitor Ortiz

Ficha técnica

Autor: Gonzalo Carro, IDOM

Localización: Plaza de Cruces, 48903 Barakaldo, Bizkaia

Año: 2017

Colaboradores: Fernando Garrido, Miguel Ángel Corcuera, Alvaro Gutiérrez

Fotógrafías: Aitor Ortiz


Editado por:

David Mimbrero Tectónica

Publicado: Sep 16, 2019

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